Críticas de cine: Enemigos Públicos

Posted 18 agosto 2009   Cine,Críticas de Cine,General

Public Enemies cartel

Michael Mann vuelve a sorprendernos con otro magnífico trabajo repleto de acción e intriga. La forma con la que describe la vida de john Dillinger denota la misma fidelidad con la que dirigió el filme Ali (2001) narrando la vida del extraordinario boxeador.
Nacido en Chicago, Michael Mann, para dirigir este filme, se habrá tenido que empapar de historia de la negra época de los años 30 en la que se desató una guerra contra la corrupción y el crimen en los USA, y poniendo como epicentro del terremoto criminal en todo el país a Chicago, que fue sin duda la ciudad en la que más crímenes se cometía en aquel entonces.
Lo que más me ha impactado de la cinta ha sido sobre todo ese estilo propio que hemos visto por ejemplo en filmes como Collateral (2004) o en Corrupción en Miami (2006). Creo que en El último mohicano (1992) ya se percibe un atisbo de ese estilo que tanto le caracteriza. En la mayoría de sus películas los protagonistas son hombres solitarios, tenaces y con valores morales definidos, aunque muchas veces sean criminales. Las grandes ciudades suelen ser casi siempre un personaje más en sus películas y en ellas consigue transmitir un grado de intimismo a primera vista imposible, lo que le da un toque muy realista a sus filmes. Es sobre todo en Enemigos Públicos donde se consigue transmitir ese intimismo realista culminando en la escena en la que el avión aterriza en Indiana cuando Dillinger es transladado a la penitenciaria de Crown Point, a la espera de su juicio por el asesinato del policía O’Malley. Es la escena que más me impactó, en la que se observa como aterriza, con hombres en la pista sujetando las bengalas para guiar al avión y todos los periodistas apelotonados alrededor de este esperando a ver al criminal más buscado del país.
Junto con una buena fotografía, unos planos dinámicos mezclados con planos muy íntimos (primeros planos), se suma una dirección artística excelente: vestuario y atrezzo, decorados de la época, los medios de transporte de la época (el avión, la locomotora, los coches, etc.),…
Por lo que respecta a la música, es costumbre de Mann usar música alejada de las tradicionales bandas sonoras y cercana al pop/rock ambiental. Aunque esta vez, se adecua música jazz de la época para el filme, con artistas como Diana Krall interpretando Bye Bye Blackbird, compuesta por Ray Henderson y escrita por Mort Dixon en 1926. También no ha podido faltar el blues/rock/country de Otis Taylor, cuyas canciones se han escuchado en otros filmes como The Shooter (2007). Junto con una maestra intervención orquestal por parte de Elliot Goldenthal, la música cumple todos los requisitos del filme y más.
Por lo que respecta a las interpretaciones del reparto, he de decir que Michael Mann ha sabido escoger cada actor para cada papel con minucioso ojo junto con su equipo de casting, y además cada interpretación individual, sea del personaje que sea, lo han sabido interpretar de forma impeclable. Johnny Depp y Christian Bale, no solo llevan el nombre del personaje escrito en la frente sino que ningún otro actor lo habría hecho mejor.
En definitiva, una dirección audaz, una historia de gran interés y un equipo excelente respaldando a Mann.

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